Dicho bien sureño para decir que alguien anda atento, con el ojo abierto y listo por si pasa algo raro. Es estar en guardia, preparado para una sorpresa, un cahuín o cualquier jugada inesperada. Se usa mucho cuando no te fías del ambiente o de alguien y prefieres no regalarte ni un segundo.
"En la junta vecinal, la Juana estaba al agüaite con el sombrero porque llegó el gallo ese medio chueco y ya cachaba que iba a tirar la talla con mala intención."