Apodo para alguien que habla hasta por los codos, inspirado en el chucao, ese pajarito sureño que se hace notar a puro canto en el bosque. Se lo tiras al típico que no suelta el tema ni para respirar y te arma conversación con cualquiera. No es insulto pesado, más bien talla cariñosa con un poquito de paciencia.
"Ahí viene el Pancho, ya po, alístense un cafecito porque ese compadre es más chucao que la radio y no para de hablar ni pa’ tomar aire."