Se dice cuando alguien te da la turra a base de hablar y hablar, repitiendo lo mismo hasta dejarte la cabeza como un bombo. No es que te cuente algo interesante, es más bien palique pesado que te acaba cansando y te quita las ganas de seguir escuchando. Vamos, que te machaca la oreja sin piedad.
"Ayer Juan se puso con el juego nuevo y no paraba, entre trucos y batallitas me tuvo una hora. Al final me majó la oreja cosa mala y yo ya mirando el reloj."