Se usa para decir que alguien es muy bueno en algo, que la rompe toda y parece que no se cansa nunca. Es como decirle crack, pero con un aire más bruto y poderoso, como si fuera una máquina imparable. Se usa mucho entre amigos para elogiar a alguien que la descose en deportes, juegos o lo que sea.
Se usa para llamar a alguien que es muy bueno en algo, un crack que lo borda sin despeinarse. Puede ser por listo, por mañoso o porque siempre se sale con la suya. Es un piropo de colega, en plan admiración total. Y oye, suena mejor que decir genio, que eso ya parece del cole.
En Delta Amacuro decir que alguien es una máquina es llamarlo brutalmente bueno en algo, casi inaguantable de lo duro que rinde. No es un robot, es ese pana que parece que no se cansa nunca y siempre está un paso adelante. Se usa mucho para deporte, juegos o cualquier cosa donde alguien destaque demasiado.
En Buenos Aires, decirle a alguien “máquina” es tirarle un piropo bien porteño: es un crack, alguien que la rompe en lo que hace y parece que funciona a otro nivel. Se usa para amigos, compañeros o cualquiera que se mande una genialidad. Ojo, va con admiración, no con ironía.