Se dice cuando alguien está reventado, hecho polvo, ya sea por cansancio, por un disgusto o porque se ha pegado una buena paliza física. También puede usarse para cosas que han quedado destrozadas o hechas un lío. Vamos, que cuando estás hecho un cisco no estás para muchas alegrías, más bien para sofá y manta.
Se dice cuando alguien o algo está hecho polvo, destrozado o para el arrastre, ya sea por cansancio, por un golpe o por una mala racha. Vamos, que no te tienes en pie o que eso no hay por dónde cogerlo. Es bastante castizo y suena a drama cotidiano, del bueno.
Se dice cuando alguien está hecho polvo, reventado o destrozado, ya sea por una paliza de curro, una noche larga o porque te has pasado tres pueblos comiendo. Vamos, que no te quedan ni fuerzas para quejarte. En Valencia también te puede pasar después de un arroz bien cargadito, y se entiende perfectamente.
Se dice cuando alguien está hecho polvo, reventado o con el cuerpo y la cabeza en modo ruina, normalmente por curro, estrés o una noche larga. También puede valer para algo que está destrozado o hecho un desastre. Vamos, que no te queda ni dignidad para levantar la ceja. Muy de soltarlo con drama.
Se dice cuando alguien está reventado, destrozado o hecho polvo, ya sea de cansancio o porque va hecho un cuadro, todo despeinado y con pinta de haber sobrevivido a un tornado. Es como decir que estás para el arrastre, sin fuerzas y con cero glamour. Y oye, tiene su gracia incluso cuando vas hecho un cisco de verdad.