Se dice de alguien que llega con una energía desatada, emocionadísimo y haciendo más ruido que una charanga en plenas fiestas patronales. Va acelerado, habla por los codos y parece que se ha tomado tres cafés y un chupito de orujo. No siempre es malo, pero si te pilla a primera hora, te revienta.
"Ha entrado Javi al curro como un pueblo en fiestas, dando palmas, contando chistes y montando jaleo, y yo todavía con la tostada a medio morder."