Se dice cuando alguien se pone hasta arriba comiendo o bebiendo, en plan que acaba reventón y ya no le entra ni una aceituna. La imagen es clara, te llenas como un cubo, a tope y sin freno. Muy de sobremesa y de pueblo, de esas frases que suenan a risa y siesta obligatoria.
"En la boda, Paco se llenó como un cubo entre el lechazo y los chupitos, y luego iba andando como un pingüino hasta el sofá."