Se dice cuando te quedas dormido de golpe y bien profundo, normalmente después de una comilona, una jornada pesada o un plan que te dejó reventado. Es como decir que te pegaste una dormida brava, de esas que te apagan el mundo y no escuchas ni el celular. Bien de la tierrita, y bien útil.
"Parce, después de ese sancocho y la caminada, me pegué la tienda durísimo y cuando desperté ya era de noche y mi mamá estaba brava."