Se dice cuando te echas la siesta de después de comer, pero de las serias, de las que te dejan nuevo y te levantan con cara de no saber ni qué día es. Suele salir mucho en fiestas de pueblo, cuando entre el cocido, el vino y el calor, lo más sensato es desaparecer un rato y volver como si nada.
"Entre el cocido, el clarete y el solazo, me fui a hacer la cuesta y me desperté justo cuando ya iban camino de la plaza de toros."