Se dice de alguien que es espabilado y se las apaña para salir bien parado de líos, apuros o compromisos que no le apetecen. Tiene reflejos, labia y un puntito de cara dura, pero sin llegar a ser mala persona. Vamos, que como los gatos, siempre cae de pie y encima ni se despeina.
"Menudo marrón en clase y el Pedro ni se inmutó. En dos minutos ya tenía al profe riéndose y le cambió el castigo por borrar la pizarra. Es un buen gato."