Expresión bien puneña que se suelta cuando hace un frío brutal, de esos que te calan hasta los huesos y te hacen arrepentirte de haber salido de la cama. Se usa sobre todo en las mañanas heladas o cuando corre un viento gélido que parece cuchillo. Viene del quechua y suena tan dramática como el frío que describe.
Interjección muy usada en Puno y zonas andinas para quejarse del frío fuerte, de ese que cala hasta los huesos y te deja temblando. Se suelta cuando sales a la calle y el aire parece cuchillo. Viene del quechua y suena tan dramática que hasta da risa usarla, aunque estés tiritando como cuy en freezer.
Expresión que viene del quechua y se usa cuando hace un frío que cala hasta los huesos, de ese que te deja tieso y con la nariz roja. Es como quejarse del clima pero con estilo andino y un poco de drama. Suena graciosa, pero cuando la dices de verdad es porque estás tiritando fuerte.
Interjección típica de la sierra peruana para soltarla cuando hace un frío que pela. Es ese grito automático cuando el viento te corta la cara, se te entumen las manos y solo piensas en una chompa y un mate caliente. Muy de Cusco y alrededores, y suena más real que decir simplemente tengo frío.
Interjección típica de la sierra peruana, muy oída en Cusco, para soltar cuando te pega un frío de golpe. Es ese momento en que el aire te muerde la cara, se te eriza todo y te arrepientes de no haber llevado chompa. Sirve para quejarse, avisar o dramatizar un poquito el clima helado.
Expresión muy usada cuando hace un frío intenso que se te mete hasta los huesos, sobre todo si te agarra desprevenido. Viene del quichua y es como el brrr ecuatoriano, pero con más drama y sabor serrano. La sueltas casi sin pensar cuando sales y el viento te pega una bofetada helada en toda la cara.
Interjección bien ecuatoriana para soltar cuando hace un frío bravo, de esos que te pegan en la cara y te dejan tieso. Es como decir “¡qué helado!” pero con sabor andino, típica en la Sierra. La dices al salir temprano, al tocar agua helada o cuando el viento te corta la respiración. Y sí, dramatizar es parte del encanto.
Interjección muy usada para quejarse cuando hace un frío que cala los huesos, de ese que te deja tieso y con las manos como cubitos de hielo. Es una palabra de raíz quechua que se ha colado en el habla diaria para exagerar lo helado que está el ambiente. Cuando alguien suelta achachay es que el clima ya se puso serio.
En Trujillo se usa achachay como queja medio dramática cuando algo molesta, sorprende feo o se vuelve un problema pesado. Es ese sonido que sueltan las tías y las abuelas cuando ven el desorden, la cuenta carísima o la metida de pata del día. No es insulto, pero se siente bien intenso, como un suspiro con ganas de renegar.
Expresión quechua muy usada en Cusco para quejarse de un frío intenso, de ese que te cala hasta los huesos y te deja la cara como cubito de hielo. Es como un lamento dramático contra el clima helado, y la verdad es que suena tan exagerado que hasta da risa cuando lo dices tiritando.
Expresión muy usada en Ecuador para quejarse del frío cuando te cala hasta los huesos. Es como soltar un quejido dramático cuando el clima se pone mal plan y te arrepientes de no haber salido abrigado. Viene del quichua y suena tierna, pero cuando la dices es porque estás tiritando de verdad.