Se le dice a alguien cuando anda bien distraído, en la luna o medio desubicado, como si tuviera la cabeza hecha un revoltijo. La idea es que su mente está más en el antojo y el relajo que en lo que pasa enfrente. Suena muy de cotorreo y queda perfecto para echar carrilla sin ponerse pesado.
"Oye, compadre, ¿sí me estás oyendo o qué? Desde que viste a Mariana andas con la mente en chamoy, ni sabes qué día es."