En Monagas, cuando pides un café mediano no hablas del tamaño de la taza, sino de la intensidad. Es el punto medio entre un café muy cargado y uno aguado, con sabor sabroso pero sin tumbarte el corazón. Ideal para arrancar el día con ánimo sin quedar temblando como maraca.
En Trujillo se usa mediano para decir que algo estuvo ahí nomás, cumplió pero no despegó. Ni un desastre ni algo espectacular, simplemente pasable. Se puede aplicar a todo, desde el cebiche hasta un concierto o una fiesta. Es esa opinión tibia que sueltas cuando no quieres quedar mala onda, pero tampoco vas a mentir.
En San Luis Potosí decir que algo está mediano es como darle la medalla de participación. Se usa para personas, planes o situaciones que no están mal pero tampoco emocionan, un meh muy potosino. No decepciona del todo, pero tampoco da gusto presumirlo. Es esa vibra tibia que ni se odia ni se ama, solo existe.