Chiste bien de mate: la supuesta ciencia de cebar uno que dura horas sin lavarse ni ponerse amargo. Implica mover la bombilla lo justo, cuidar la montañita y cebar parejito, como si fueras sommelier de yerba. Se dice para halagar al cebador obsesivo o para gastarlo un poco. Y sí, da orgullo.
"Che, dejá, cebá vos que con tu teoría del mate interminable nos tenés tres horas y la yerba sigue firme. Ni el termo se rinde, gurí."