Se dice cuando alguien te parece tan crack, tan lindo o tan capo, que no alcanza con un piropo normal y te dan ganas de hacerle un homenaje en grande. Es como decir que se merece una ovación, una estatua o, literal, un mural en la pared. Bien exagerado y con cariño, para tirar flores a lo bestia.
"La vi entrar con ese vestido rojo y dije: nah, a esta piba hay que pintarle un mural, está re diosa."