En San Luis se usa muraleada para hablar de una charla larguísima y llena de detalles, donde la otra persona te cuenta todo con tanta precisión que parece que te está pintando un mural con palabras. Es cuando alguien se cuelga mal explicando algo y vos terminás sabiendo hasta el color de las baldosas. Y hay que admitir que a veces entretiene.
Actividad gloriosa de ir a echar chisme mientras se pinta un mural en el barrio, mezclando creatividad, cotorreo y talento con las brochas. Es como terapia colectiva con pintura, risas, música a todo volumen y vecinos metiendo su cuchara. Acabas con las manos llenas de color y la cabeza llena de historias nuevas, lo cual está bastante chido.