Se dice cuando alguien está a full con los besos, chapando sin parar y sin vergüenza, como si el mundo se terminara en cinco minutos. Suele usarse para bardear con cariño a una pareja que no se despega ni para respirar. Es bien de Argentina y en Misiones se escucha bastante en joda.
"En la plaza, el Juanchi y la Flor estaban a puro chape, no se despegaban ni para comprar un tereré, parecían pegados con Poxipol."