Se le dice a alguien que va de crack, de vivo y de sobrador, como si la tuviera clarísima, pero en realidad está chamuyando y no le sale una. Es un tirón de orejas bien misionero para bajarle el humo a quien se agranda al pedo. Pica un poco, pero suele ir en tono de broma.
"Dale, Nico, no te hagas el bicho canchero con el asado: prendiste el fuego con nafta y ahora está todo negro, dejá que lo haga el tío."