En Misiones se dice cuando te vas de compras en modo descontrol, como si te agarrara la fiebre del carrito y no pudieras parar. Implica gastar de más, comprar boludeces y volver cargado de bolsas sin saber bien por qué. Es medio confesión y medio orgullo, y sí, después duele la tarjeta.
"Cobré y me fui de choppera al centro, entré por unas medias y salí con una licuadora, una campera y tres boludeces más. Volví a casa con bolsas hasta el cuello."