Expresión bogotana que significa ponerle esfuerzo, dedicación y entusiasmo a algo para que quede bien hecho y con detalle. Es como cuando un sándwich está tan bien armado que tiene toda la miga, lleno de sabor y sustancia. Se usa mucho para trabajos, proyectos o cualquier cosa a la que uno le mete cariño extra, y la verdad suena bien sabroso.
Se usa para decirle a alguien que le ponga ganas, energía y constancia a lo que está haciendo, que no lo haga de onda ni a medias. Es como apurarlo con cariño para que se ponga las pilas y no se duerma en los laureles. Suena casero, como decirle que le agregue sustancia a lo que hace.