Expresión que se utiliza para referirse a alguien que va de prisa, pero sin perder la pose y el estilo al caminar. Como si estuviera en una pasarela, pero apurado.
En Bogotá se dice cuando alguien va a pie porque no hay plata, no hay bus o toca ahorrar. Es como admitir que hoy te tocó caminarte media ciudad, a veces con cara de resignación y a veces con orgullo de superviviente. También puede sonar a que vas a pata todo el tiempo, sin carro ni taxi.
En Montevideo se dice cuando alguien anda a pata, sin un mango para el bondi o el taxi, así que toca caminar todo. También vale para ir en modo austero, midiendo cada peso y estirando el día. No es drama, es supervivencia con dignidad, y a veces hasta te deja las piernas de acero.
Se dice de quien se mueve por la Feria o por un gentío con una precisión milimétrica, como si llevara el plano metido en la cabeza. Va esquivando empujones, charcos y grupos, y encima saludando a medio mundo sin perder el ritmo. Vamos, que atraviesa el lío sin despeinarse. Tiene su arte, no nos vamos a engañar.
Se dice cuando alguien camina apurado y con cara de que tiene un plan, como si fuera tarde a algún lado, pero en realidad va improvisando y buscando zafar. En Resistencia suele salir mucho en verano, cuando el calor te cocina y vas de sombra en sombra o cazando aire acondicionado como si fuera oro. Tiene su gracia porque todos lo hicimos.
Se dice de alguien que va por la ciudad tirando de metro para todo, como si caminar dos paradas fuera un deporte extremo. También vale para quien se mueve a toda leche, enlazando líneas, transbordos y escaleras mecánicas como si tuviera un mapa en la cabeza. Muy de vida urbana, prisas y tarjeta en mano.