Se usa para decir que te tocó caminar muchísimo, de acá a la China, porque no tenés un mango para el bondi o simplemente no queda otra. Suele pintar esas jornadas eternas de caminata por la ciudad, con calor, quilombo y anécdotas raras. Y hay que admitir que suena tan dramático que hasta da un poco de risa.
Se dice cuando andas a puro caminar, sin micro ni auto, pegándote la pateada del siglo. Es típico para describir que te tocó recorrer caleta, subir y bajar cerros y terminar con las patas molidas. En Valpo calza perfecto, porque el puerto te hace caminar sí o sí, aunque jures que era cerca.
Se dice cuando alguien anda caminando por ahí sin rumbo fijo, de un lado a otro, como perro callejero husmeando y viendo qué se arma. Puede ser por gusto, por matar el tiempo o porque no traes ni un peso para el camión. Suena muy de barrio y bien gráfico, la neta.
Se dice cuando alguien anda de aquí para allá, caminando mucho y sin parar, como perro callejero que se conoce todas las esquinas. Puede ser por chamba, por andar de curioso o por andar turisteando en vacaciones. Va con la idea de traer las patas cansadas, pero también de ser bien inquieto y explorador.
Se usa cuando alguien se la pasa caminando por todos lados, sin descanso, como si no tuviera coche ni ganas de quedarse quieto. Es esa banda que siempre anda en la calle, de aquí para allá, con las patas bien cansadas pero todavía dándole. Y la neta suena chistoso, aunque a veces es porque no queda de otra.
Dícese del momento en que te toca caminar por no tener otro medio, como cuando se te pincha la bicicleta y debes seguir a pie.