Se usa para hablar de alguien que se rinde rápido, que abandona la pelea o el problema sin dar mucha batalla. También puede referirse a la persona que suelta información confidencial cuando la aprietan un poco. Es como decir que ya no aguanta la presión y se entrega, a veces con un toque medio cobarde pero también medio cómico.
En Santander se usa para hablar de cuando te entra la pereza máxima y decides no hacer nada de lo que tenías planeado. Es como rendirse ante el sofá, la manta y el móvil, y dejar las responsabilidades para otro día. Vamos, flojear a conciencia, con toda la cara del mundo y sin remordimientos serios.