Se dice cuando alguien se pone pesado con el mismo sermón de siempre: un regaño largo, repetido y medio aburrido que te cae por haber metido la pata. Vale para mamás, profes, jefes o cualquier persona en modo disco rayado. En Ecuador se usa un montón, y sí, a veces te la mereces, pero cansa igual.
"Mamá, ya pues, deja la cantaleta. Sí, llegué tarde, pero fue porque el bus se dañó y me tocó caminar full."
En Santander se usa para hablar de ese regaño eterno y cansón que te echan los papás, la pareja o cualquiera que se crea con autoridad moral. Es cuando te repiten lo mismo una y otra vez hasta que te sabes el discurso de memoria. Fastidia, pero toca aguantarse, porque casi siempre algo de razón sí tienen.
"Parce, me pillaron llegando enguayabado y desde ayer mi mamá está con la misma cantaleta de que soy un vagabundo y que así no voy a llegar a ninguna parte"
En Santander se usa para hablar de esa repetidera intensa y cansona cuando alguien no suelta un mismo tema y te taladra la cabeza. Es como un regaño o sermón que se repite tanto que ya ni escuchas, solo piensas que pare de una vez. Y hay que admitir que todos hemos echado cantaleta alguna vez.
"Parce, mi mamá lleva toda la mañana con la cantaleta de que deje el celular y estudie, ya me tiene mamado con esa vaina."
Se refiere a un sermón repetitivo y aburrido que te da alguien, como esas veces que tu mamá no para de decirte lo mismo mil veces.
"Chamo, mi abuela me dio tremenda cantaleta por llegar tarde anoche. O sea, ¡ni Netflix tiene tantas temporadas!"