Se dice cuando te apetece salir sin prisa a dar una vuelta por el centro, mirar escaparates, saludar a medio mundo y dejarte caer en algún bar. En Santander a veces se mezcla con bajar hacia el paseo y el mar, pero la idea es esa, plan tranquilo y sin compromiso. Vamos, airearse un poco.
"Estoy frito del curro, así que nada de planes raros: nos damos un paseíto por el centro, caen unas rabas y luego a ver quién aguanta el viento sin despeinarse."