Se dice cuando te aparece plata de la nada, como billetes olvidados en un bolsillo, en una cartera vieja o en el fondo del bolso. Es ese mini golpe de suerte que te arregla el día sin avisar. No te hace millonario, pero te salva el cafecito, el pasaje o una empanada. Y sí, se celebra.
"Chamo, fui a buscar las llaves y en la chaqueta salió un billete doblado. Yo ya estaba pelando, así que hoy me lanzo unas empanadas. Milagro económico, papá."