Se dice cuando alguien anda de un humor de perros, seco, arisco y con ganas de pinchar a cualquiera, como un cactus: quieto, pero peligroso si te acercas. Sirve para avisar que mejor no lo provoques ni le saques tema porque salta. Muy de hablarlo en caliente, cuando alguien está insoportable.
"No le digas nada a José ahorita, pana, que está hecho un cactus desde que perdió el teléfono en la playa. Te mira feo y te responde cortante, mejor déjalo quieto."