Se usa para decir que algo quedó hecho un desastre, mal armado o chapucero, como una improvisación que salió torcida. Vale para un arreglo, un trabajo, una comida o cualquier invento que termina dando pena. Es como decir que quedó un churro, pero con ese toque de monte, rústico y medio salvaje.
"Pana, el primo quiso “tunear” la bici con alambre y cinta y quedó un churro de monte. Se le cae el asiento y frena con los pies."