Se dice cuando alguien prende el ambiente y hace que la cosa arranque con fuerza, como si le metiera fuego a la fiesta. Puede ser el que pone la música, suelta el chiste perfecto o se lanza a bailar y contagia a todo el mundo. No es literal, claro, pero a veces parece que sí.
Se usa cuando alguien arranca un chisme o provoca un quilombo sabiendo que después todo va a explotar. Es como tirar la primera chispa y después hacerse el inocente mientras el resto se pelea o se escandaliza. Es muy gráfica la expresión, y hay que admitir que a veces da morbo ver cómo prende todo fuego.