Se dice de alguien que anda medio chiflado o que no está pensando muy fino, como si le faltara un tornillo. Puede ser porque está alborotado, porque tomó decisiones sin sentido o porque se le fue la mano con una idea. No siempre es insulto fuerte, a veces va en plan vacilón.
"Chamo, ¿vas a meterte al mar con ese oleaje? Estás tocado, vale. Después no digas que no te avisamos."