Se dice cuando alguien anda con un sube y baja de emociones o de situaciones, todo cambiante y medio caótico, como en una montaña rusa de verdad. Un minuto estás feliz y al siguiente te quieres arrancar el pelo. Sirve para días intensos, relaciones dramáticas o rachas de suerte y saladera. Puro vaivén, pues.
"Ayer a Juan lo ascendieron, después se le quedaron las llaves dentro del carro y remató ganándose una rifa. Ese pana andaba subido a la montaña rusa todo el día."