Se usa de forma irónica para decir que alguien es bastante despistado, medio sonso o que no caza una ni aunque se la dibujen. La gracia está en que el perro de la farolera, en vez de ser vivo y avispado, es famoso por perderse y no entender nada. Es como decir que la persona es un crack, pero para equivocarse.
Dicho castizo para soltar que alguien es listísimo, muy espabilado, de esos que siempre van un paso por delante y se las apañan para salirse con la suya. No va de ser poeta ni de inventarse excusas, va de tener calle y picardía. Se dice medio en broma, medio con admiración, y a veces con un pelín de mala leche.
Dicho para soltar que alguien es listísimo, con mucha calle y más picardía que un zorro. No va de despiste ni de hacerse el tonto, va de espabilar y sacar ventaja sin que te des cuenta. Se usa medio en broma, medio con admiración, cuando alguien te la cuela con una sonrisa. Y sí, da rabia.
Designa a alguien que siempre se las arregla para conseguir lo que quiere sin que nadie se dé cuenta, como quien cuidadosamente le roba la mateada sin ser visto, más astuto que el perro incluso espectando desde un costado.