En Tolima, cascajo no es solo gravilla o piedritas. También se usa en plan cariñoso para hablar de los pelados más jóvenes de la casa o del barrio, esos que viven alborotados, inventando travesuras y metiéndose donde no los llaman. No es insulto, es más bien un apodo con ternura y paciencia.
"Vea pues, esos cascajos no se cansan, llevan toda la tarde correteando, armando bulla y jugando en la cuadra como si no hubiera mañana."