Se dice cuando estás reventado, sin energía y con ganas de tirarte en cualquier silla. Es el cansancio de verdad, el que te deja lento y sin ganas ni de hablar. Muy de la zona cafetera, sobre todo en Risaralda. Ideal para después de caminar, trabajar duro o trasnochar como si no hubiera mañana.
"Parce, esa subida al cerro me dejó ome, no me pida ni que le conteste el WhatsApp. Voy por un tinto y me pierdo a dormir."