Se dice cuando alguien está en su mejor momento: con buena cara, sano, descansado o recuperado, como si nada le afectara. También vale para después de una gripe o una noche dura, cuando sorprendentemente amaneces entero. Es una frase bastante común en todo el mundo hispano, y da un poquito de envidia, la verdad.

"Chama, ayer te vi en la rumba hasta tarde y hoy llegas a clase como una rosa. Yo me paré y parecía un zombi, con ojeras y todo."

Se dice cuando alguien está estupendamente, con buena cara y lleno de energía, como si no le afectara nada. Vale para recuperarse de una gripe, salir de una resaca sin ojeras o simplemente verse radiante. Es bastante común en España y suena a cumplido, aunque a veces se suelta con un puntito de envidia sana.

"Se pegó la fiesta del siglo, llegó a la oficina con el café en la mano y ni una ojerita. Está como una rosa, y yo aquí con cara de lunes eterno."

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