Se usa cuando alguien organiza una gran fiesta, de esas que se recuerdan por años. Básicamente es hacer mucho ruido y armar jaleo con estilo.
En Ciudad de México se usa para decir que alguien hace un escándalo, arma un alboroto o se pone intensísimo por cualquier cosa, desde un chisme hasta una situación incómoda. Es como prender la mecha y que todo se vuelva drama en dos segundos. Muy de pleito, gritos y miradas asesinas.