Se dice de quien se apunta a un plan y, cuando toca pagar, se hace el loco: que si se dejó la cartera, que si no le funciona la tarjeta o que justo va pelado. Vamos, el típico que vive de gorra y siempre cae de pie. En Santander se entiende rápido y da una rabia fina.
"Quedamos en el bar de siempre y, cuando llegó la cuenta, Juan empezó con que no tenía suelto. Menudo artista, otra vez haciendo roña y pagando yo las rondas."