Dicho bien irónico para burlarse de alguien que va lentísimo, como si “corriera” pero en realidad va a paso de tortuga. La gracia está en el contraste: un cura en procesión no tiene prisa ni aunque le paguen. Se suelta para meter presión, picar un poco y decirle al otro que se mueva ya.
"¡Dale pues, ñaño! Con ese paso no llegamos ni a la esquina, estás corriendo como cura en procesión y el bus ya va pitando."