Se dice cuando alguien se queda dormido al instante y bien pesado, como si le hubieran apagado el switch. También vale para cuando te desplomas del cansancio, sin drama y sin aviso. Es la típica después de una rumba brava, un turno eterno o una caminada de esas que te dejan viendo estrellitas.
"Nos fuimos de rumba en Pasto, llegué a la casa, me quité los zapatos y caí como costal en la cama. Ni escuché el celular, amanecí tieso y con la cobija en la cara."