Se usa para decir que alguien anda distraído, colgado, en las nubes o perdiendo el tiempo en bobadas. También vale cuando estás haciendo algo sin sentido o sin ponerle cuidado a lo importante. Es bien de regaño entre panas, medio burlón, y sí, suena fuertecito, pero es de lo más normal por allá.
"¡Oiga, parcero! En la clase se quedó en la huevonada mirando el techo y cuando la profe preguntó, ni sabía en qué página íbamos."