Dicho nariñense para cuando alguien por fin se decide a dar el paso y comprometerse de verdad, sobre todo en temas de pareja. Es como dejar de marear la perdiz y ponerse serio con la relación, ya sea formalizando, presentando a la familia o hablando claro. Suena chistoso, pero el mensaje es bien directo.
"José lleva meses con María y nada que entrega el marrano. Ya le toca ponerse serio, presentarla en la casa y dejar tanta vuelta, ¿o qué?"