En Tolima se usa para hablar de cuando alguien se inventa una historia larguísima y bien elaborada para convencer a otro, casi como si se hubiera escrito una novela solo para salirse con la suya. Es como meter carreta nivel experto. A veces funciona y todo, aunque uno sepa que es puro cuento, y hay que admitir que tiene su gracia.
En Tlaxcala no va de ponerse a leer, qué va. Echarse un libro es soltar el chisme del bueno, largo y con capítulos, con santo y seña, nombres, lugares y hasta recreación de escenas. Es como decir te voy a contar todo, pero en modo novela. Si no dura un rato, ni cuenta.