Se dice de alguien que viene con un hambre que no se aguanta, o que se pone a comer con unas ansias tremendas, como si le fueran a quitar el plato. También puede sonar a que va justo, apretado de pasta o de tiempo, pero en la mesa suele ser puro modo devorar. Vamos, que viene con el estómago rugiendo.
"Juanito cayó al almuerzo apretaíllo y se ventiló las migas, el lomo y hasta el pan del centro. Mi abuela lo miró y dijo: niño, para un poco, que esto no es una carrera."