Se dice cuando alguien monta un alboroto de los buenos: hace bulla, mete ruido, arma escándalo y termina llamando la atención de todo el mundo. Puede ser por música durísima, por hablar a gritos o por ponerse a joder en grupo. Es bien costeño y, si te descuidas, te deja sin voz y sin paciencia.
"Llegó el vecino con el parlante a todo taco y empezó a armar la bulla en la terraza. La cuadra entera terminó bailando y la abuela regañando desde la ventana."