Se usa para decir que hay que acelerar algo, hacerlo con más energía, sin flojera y sin tanta vuelta. Es como decir apúrate, ponte las pilas y hazlo con ganas, ya mismo. Sirve para el estudio, el trabajo, el baile o lo que sea. Y la verdad, cuando te meten caña a veces es justo lo que necesitabas.
Se dice cuando toca apretar el ritmo y hacerlo con ganas: currar más rápido, estudiar a saco o darle fuerte a cualquier tarea. También vale para animar a alguien a que no se duerma o para decir que algo va intenso. Es bastante común en España y suena a empujón cariñoso, pero con prisa.
Se usa para decir que hay que acelerar, esforzarse más o darle más intensidad a algo, ya sea un proyecto, una fiesta o hasta al asado. Es como decir ponete las pilas pero con más rock encima. Muy útil cuando todo va medio lento y ya te está agarrando la desesperación, y hay que admitir que suena bastante motivador.
Se dice para animar a alguien a apurarse o a ponerle más energía a lo que está haciendo. Puede ser trabajar a full, entrenar fuerte o darle duro a una tarea hasta sacarla. No es exclusiva de San Juan, se escucha por toda Argentina y también en España. Va con tono de empuje y cero drama.
Se usa para decir que alguien se pone a hacer algo con mucha intensidad, sin flojear nada. Puede ser trabajar a tope, estudiar como loco o salir de fiesta y no parar en toda la noche. Es como pisar el acelerador de la vida y no soltarlo, aunque luego el cuerpo pase factura, claro.
Se dice para apurar a alguien o para ponerse las pilas con algo: trabajar más rápido, con más ganas o con más intensidad. Vale tanto para el curro como para el estudio o el gym. En Venezuela se suelta mucho cuando hay prisa y cero paciencia. O le metes caña, o te agarra la tarde.
Se dice cuando te pones a algo con ganas, a tope y sin flojera. Vale para estudiar, trabajar, entrenar o apurar un plan: le metes caña y se nota. También puede sonar a meter presión o acelerar el ritmo, tipo “dale, que no llegamos”. Es de esas frases que sirven para casi todo y siempre levantan el ánimo.
En La Guajira se usa para decir que hay que apurarse, esforzarse a tope o acelerar algo que va muy lento. Es como decir que no se puede aflojar, que hay que darle duro a la vaina hasta que salga. Suena a regaño cariñoso costeño, y hay que admitir que tiene bastante saborcito.