Se usa para decir que hay que acelerar algo, hacerlo con más energía, sin flojera y sin tanta vuelta. Es como decir apúrate, ponte las pilas y hazlo con ganas, ya mismo. Sirve para el estudio, el trabajo, el baile o lo que sea. Y la verdad, cuando te meten caña a veces es justo lo que necesitabas.

"Oye, ñero, métale caña a ese informe que el jefe ya está con la cantaleta y después no alcanzamos a irnos pa' la playa en Taganga a tirarnos la locha."

Se dice cuando toca apretar el ritmo y hacerlo con ganas: currar más rápido, estudiar a saco o darle fuerte a cualquier tarea. También vale para animar a alguien a que no se duerma o para decir que algo va intenso. Es bastante común en España y suena a empujón cariñoso, pero con prisa.

"Tío, deja el móvil un segundo y métele caña al curro, que como no lo saquemos hoy, mañana nos pilla el toro y adiós finde."

Se usa para decir que hay que acelerar, esforzarse más o darle más intensidad a algo, ya sea un proyecto, una fiesta o hasta al asado. Es como decir ponete las pilas pero con más rock encima. Muy útil cuando todo va medio lento y ya te está agarrando la desesperación, y hay que admitir que suena bastante motivador.

"Che loco, dejá de boludear con el celu y metele caña al informe, que el jefe sanjuanino ya está con la vena hinchada esperando los números"

Se dice para animar a alguien a apurarse o a ponerle más energía a lo que está haciendo. Puede ser trabajar a full, entrenar fuerte o darle duro a una tarea hasta sacarla. No es exclusiva de San Juan, se escucha por toda Argentina y también en España. Va con tono de empuje y cero drama.

"Dale, che, metele caña a la ensalada que el asado ya está y caen los pibes en diez, no me dejes pagando."

Se usa para decir que alguien se pone a hacer algo con mucha intensidad, sin flojear nada. Puede ser trabajar a tope, estudiar como loco o salir de fiesta y no parar en toda la noche. Es como pisar el acelerador de la vida y no soltarlo, aunque luego el cuerpo pase factura, claro.

"Hoy al curro hay que meterle caña, que si no el jefe nos mete una bronca que se oye hasta en Cuenca"

Se dice para apurar a alguien o para ponerse las pilas con algo: trabajar más rápido, con más ganas o con más intensidad. Vale tanto para el curro como para el estudio o el gym. En Venezuela se suelta mucho cuando hay prisa y cero paciencia. O le metes caña, o te agarra la tarde.

"Dale pues, metele caña a ese cafecito que si no llegamos tarde y se acaba el sancocho, y ahí sí lloramos."

Se dice cuando te pones a algo con ganas, a tope y sin flojera. Vale para estudiar, trabajar, entrenar o apurar un plan: le metes caña y se nota. También puede sonar a meter presión o acelerar el ritmo, tipo “dale, que no llegamos”. Es de esas frases que sirven para casi todo y siempre levantan el ánimo.

"Asere, si le metes caña al trabajo hoy, mañana nos vamos pa’ la playa sin jefe dando lata. Dale, que tú puedes, no te me duermas."

En La Guajira se usa para decir que hay que apurarse, esforzarse a tope o acelerar algo que va muy lento. Es como decir que no se puede aflojar, que hay que darle duro a la vaina hasta que salga. Suena a regaño cariñoso costeño, y hay que admitir que tiene bastante saborcito.

"Oye, pelao, si quieres que esa champeta te quede sabrosa, tienes que meterle caña al ensayo y dejar de estar mirando el mar todo el día."

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