En la Costa, sobre todo por Magdalena, se usa para decir que alguien está trabajando durísimo, metiéndole ganas de verdad y sin aflojar. Es como estar en modo guerra, camellando parejo y sin quejarse, aunque el cuerpo pida cama. Suena muy de calle y bien costeño, de los que resuelven.
"Desde que montó la tiendita, José anda camellando firme, abre a las 5, cierra tardísimo y todavía le queda energía pa' echarse un tinto en la esquina."