Se dice cuando alguien pone jeta y se queda con la cara larga, como haciendo puchero o mostrando disgusto. Es esa mala cara automática que sale cuando te regañan, te llevan la contraria o te toca hacer algo que no quieres. Muy de andar amuñado y dejar claro, sin decir mucho, que no te gustó nada.
"Apenas le dijeron que dejara el celular y barriera el patio, Lina estiró la trompa y se quedó callada, con una jeta que daba miedo."