En Venezuela se dice cuando alguien se queda atrás, colgado o fuera de la jugada en una situación. Puede ser en una fiesta, en una conversación o hasta con un plan que cambió y tú ni te enteraste. Es como quedarte en el aire, sin ritmo y sin contexto. Pasa más de lo que uno admite.
En Cuba se dice cuando alguien se queda colgado, sin reaccionar, porque no entendió algo o porque se le fue el hilo. Puede ser por un chiste, una indirecta o una explicación sencilla, y la persona se queda ahí, procesando lento. Es como quedarse guindando de una rama, mirando al vacío. Tiene su gracia, pero desespera.
En Puerto Rico se dice cuando te quedas colgado, en blanco o sin saber qué hacer, como si te hubieran dejado guindando en medio del papelón. Puede ser por sorpresa, por vergüenza o porque la situación te pasó por encima. Es ese segundo en que el cerebro hace buffering y tú solo miras al vacío.
En Panamá se usa para cuando alguien se queda colgado, ya sea esperando algo que nunca llega, distraído mirando al infinito o medio en babia sin reaccionar. Es como si la persona se hubiera quedado pegada en pausa, guindada ahí sin avanzar. A veces da risa, pero también puede ser medio desesperante cuando tienes prisa.