Se usa para decir que con esa persona especial te bancas lo que sea, incluso la pobreza extrema y los días más pelados. Es como declarar amor a prueba de quincenas rotas, nevera vacía y luz que se va cada dos por tres. Muy cursi, sí, pero también muy honesta y con su encanto viejito.
Dicho para soltar que, por amor o por cabezonería romántica, te da igual la falta de pasta o las penurias: con esa persona tiras pa’lante aunque solo haya pan y cebolla. Es como decir que el cariño lo puede todo, aunque luego la realidad te pegue un bofetón. Muy de promesa intensa.