Se dice cuando te da una risa tan fuerte que sientes que te doblas en dos y no puedes ni hablar. Es el típico ataque que te deja con la barriga doliendo y las lágrimas afuera. En Venezuela se usa un montón para contar que algo estuvo demasiado cómico. Y sí, se pega como chisme en cola.
Se dice cuando te ríes tantísimo que parece que te vas a romper en dos. Vamos, que no es una risita, es carcajada nivel barriga dolorida y lágrimas en los ojos. Se usa mucho en España para contar que algo te hizo muchísima gracia, a veces hasta exagerando un pelín. Y oye, qué gustazo.
Se dice cuando te estás riendo a carcajadas, pero nivel que te duele la panza y ya no puedes ni hablar. Es como si la risa te estuviera desarmando por dentro. Se usa cuando algo está tan cagado que sientes que vas a explotar de tanto reír. Muy de diario y bien entendible.
Se dice cuando algo te hace tanta gracia que te ríes a lo bestia, sin control, hasta que te duele la tripa o te saltan las lágrimas. Es el típico ataque de risa que te deja sin aire y con cara de tonto feliz. Muy de barra de bar y de grupo de colegas.
Se dice cuando algo te da tanta risa que ya no la controlas y terminas doblado, llorando o sin aire. Es como reírte a lo bestia, de esas veces que sientes que te vas a desarmar del ataque. En México se usa un montón en plática casual, sobre todo con chismes, memes y chistes bien pasados.